El sonido de la lluvia en una ciudad muda


Soy un poco ególatra. O, al menos, lo he sido. Siempre he creído que las cosas están ahí porque sí, para que yo las disfrute o las ignore, a mi conveniencia.
Ir a tomar un café con alguien, era un placer para mí. Ir a comer con los amigos, también. Salir a pasear con mi sola compañía, me satisfacía a mí, ignoro si a mi misma compañía.
El mundo en que he vivido, tan competitivo, tan injusto, tan egoista, me ha ido moldeando como el cocinero a la masa de las croquetas. O eso quiero hacerme creer, como una coartada de la vida.
Ha tenido que pasar algo terrible aquí, en mi país, en mi ciudad, en mis carnes, para que me haya tenido que dar cuenta de lo poco que valoramos lo que tenemos, hasta que lo perdemos.
En esta situación de reclusión forzada, echo de menos terriblemente a ese amigo con el que compartía mi café; a esos compañeros con los que departía agradables sobremesas antes de la partida de mus. Incluso, echo de menos a mi misma compañía con la que hablaba con frecuencia en los paseos por el parque.
Hoy ha sucedido algo que me ha llenado este espíritu encerrado entre cuatro paredes: llovía; llovía con sol, algo posible, pero poco usual. El cielo abría cada vez más sus compuertas para que me haya dado cuenta cómo suenan las gotas de lluvia sobre el asfalto de una ciudad muda. Apenas cuatro coches, apenas cuatro gorriones, apenas algún soplido de viento, no han sido suficiente ruido como para que me haya embelesado, no con el espectáculo de ver gotas de lluvia, sino de sentir y disfrutar el sonido sobre mi calle, como si una orquesta sinfónica me estuviese deleitando.
Ese descubrimiento es lo que quiero transmitirte a ti, compañero o compañera enfermos.
Quisiera abusar de nuestra aún no compartida confianza para pedirte que descubras que, dentro de ti, hay mucha fuerza y muchos más motivos para que puedas superar esta traidora enfermedad. Escúchate; escúchame, como  a esa bendita lluvia.
¡Lucha. Resiste!
Un abrazo.
Me llamo Santiago, tengo 64 años, te escribo desde Valladolid y soy un aprendiz de escritor y de la vida.

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